El cubismo tuvo
como centro neurálgico la ciudad de París, y como jefes y maestros del
movimiento figuraban los españoles Pablo Picasso y Juan Gris y los franceses
Georges Braque y Fernand Léger. El movimiento efectivamente se inicia con el
cuadro "Las Señoritas de Avignon" (Demoiselles D'Avignon)de Pablo Picasso.
Como elemento precursor del cubismo destaca la influencia de las esculturas
africanas y las exposiciones retrospectivas de Georges Seurat (1905) y de Paul
Cézanne (1907).
El cubismo surge
en la primera década del siglo XX, constituyendo la
primera de las vanguardias artísticas. Entre
las circunstancias que contribuyeron a su surgimiento, se ha señalado
tradicionalmente tanto la obra de Cézanne como el arte de
otras culturas, particularmente la africana. En efecto,
Cézanne pretendió representar la realidad reduciéndola a sus formas esenciales, intentando
representar los volúmenes sobre la superficie plana del lienzo de una manera
nueva, tendencia que fue seguida por los cubistas. Ya antes que él, los neoimpresionista Seurat y Signac tendieron
a estructurar geométricamente sus cuadros. Lo que Picasso y Braque tomaron de
Cézanne fue la técnica para resolver ese problema de lograr una nueva
figuración de las cosas, dando a los objetos solidez y densidad, apartándose de
las tendencias impresionistas que habían acabado disolviendo las formas en su
búsqueda exclusiva de los efectos de la luz.
